miércoles, 3 de junio de 2009

LOS HOAX

LOS HOAX
CADENAS QUE NO UNEN, PERO ENREDAN


¿Quién de nosotros no ha recibido cadenas por correo electrónico que alertan sobre virus o que Hotmail cierra, hablan de la suerte, el fin del mundo o nos exigen abstenernos de consumir algún producto por ser chileno? Si respondemos afirmativamente, entonces hemos recibido un hoax.

Hoax significa “broma” “bulo” o “engaño”. Son correos electrónicos con información irreal que se divulgan indeterminadamente a personas vía e-mail, para que éstas los reenvíen. Son ideados con la finalidad de engañar al receptor, confundirlo o captar su dirección de correo para luego enviarle spam. Muchos de ellos responden a una personalidad egocentrista de su autor, quien los crea para ver el alcance que llegan a tener.

La falsedad de la información que contienen es su principal característica. Tienen tres partes principales:

1) La petición: Es su principal característica pues piden ser reenviados al mayor número posible de contactos.
2) El gancho: Tienen contenidos alarmantes o misteriosos para impactar al receptor e incitarlo al reenvío del e-mail. Ejemplo: La desaparición de un niño o animales que son cruelmente explotados.
3) La amenaza: Advierten que si se cumple con el reenvío se tendrá suerte, caso contrario, se sufrirá una gran desgracia, como ejemplo: un accidente, la muerte de un ser querido o que nunca se encontrará el amor.

Otras características de los hoax son:

- Son anónimos, no tienen firma. Puede que consigne datos, pero éstos son falsos.
- Aparentan provenir de una fuente seria, citan páginas web reconocidas y opiniones de personas con determinada experiencia.
- Tienen una pésima redacción, quizás por desconocimiento del autor o porque su original se encuentra en otro idioma y es una burda traducción al español, pero adaptado a nuestra realidad, con datos que nos resultan cercanos.
- Utilizan mayúsculas, símbolos de admiración, letras grandes y palabras técnicas para impresionar.
- Los que tratan sobre personas desaparecidas pueden haber sido ciertos en algunos casos, pero posteriormente son usados con los mismos fines que los otros.
- No tienen fines lucrativos, pero son capaces de perjudicar la imagen de una empresa, difamándola sin pruebas.

El problema radica en que los hoax provienen de personas conocidas que ya han sido engañadas, quienes al enviarnos el correo electrónico los hacen convincentes. Así, provocan una pérdida de tiempo en su lectura, desinforman y saturan la red con reenvíos sucesivos.

Los archivos remitidos pueden estar en formato de texto, videos o en presentaciones power point. Sin embargo, no son virus y ningún software los puede detectar.

Hay distintos tipos de hoax:
1) Los catastróficos: alertan sobre virus incurables, extracción de órganos, desastres naturales, productos cancerígenos o el fin del mundo.
2) Los solidarios: piden ser reenviados para que una empresa ayude a un enfermo o a un pobre necesitado, o muestran una cuenta para donaciones. También remiten información sobre animales torturados o niños perdidos.
3) Los sobrenaturales: tratan de ovnis, fantasmas, la forma cómo averiguar el nombre de la persona que nos ama o claves de cuentas de correo, de cadenas de la suerte o temas religiosos.
4) Los económicos: dan secretos para ganar premios, recargar el celular o hacerse millonarios.
5) Los dañinos: envían verdaderos virus.

Lamentablemente, nuestra legislación no contiene normas al respecto, por ello, cuando creamos estar ante un hoax informémonos sobre su veracidad, comprobemos su origen serio y si queremos reenviarlo hagámoslo usando la función de copia oculta, nunca en cadenas. Si hemos recibido un hoax, avisemos a nuestro remitente, para que no sea engañado nuevamente.

El correo electrónico es un medio de comunicación fundamental, no obstante, su uso ha sido degenerado con el envío de pornografía, virus y cadenas con archivos inservibles. Es nuestro deber como cibernautas hacer de este medio uno no dañino, sino útil.

Nota: por favor, no convertir este artículo en un hoax.



Edwar Díaz



Nota: texto publicado en el semanario oficial de la Pontificia Universidad Católica del Perú

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